¿A donde irá
  veloz y fatigada
  la golondrina
  que de aquí se va?
  ¡Oh, si en el viento
  se hallará extraviada!
  buscando abrigo
  y no lo encontrará.

  Junto a mi pecho
  le pondré su nido
  en donde pueda
  la estación pasar;
  también yo estoy
  en la región perdido.
  ¡Oh, Cielo Santo
  y sin poder volar!

  Dejé también
  mi patria idolatrada
  esa mansión
  que me miró nacer;
  mi vida es hoy
  errante y angustiada
  y ya no puedo
  a mi mansión volver.

  Ave querida,
  amada peregrina,
  mi corazón
  al tuyo estrecharé,
  oiré tus cantos,,
  bella golondrina,
  recordaré
  mi patria y lloraré.